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jueves, 3 de enero de 2013

SEMANA 63. ¿Aprender a leer aunque sea a la fuerza? Animales sin libertad.


Últimamente estoy muy por la indebida labor de desnudar mi alma.

Como sabéis mis hijos fueron a una guardería de pedagogía Malagucci en la que se fomenta la creatividad y los intereses de los pequeños. De repente sus padres, por circunstancias,  tuvimos la genial idea de romper con su mundo y llevarles a un colegio bastante académico en el que el ranking sobrevuela como exhalación sobre las aulas. Cuando aterrizaron allí, el trazo de mis pequeños y su capacidad para colorear sin salirse de la línea estaba a años luz  por detrás del compañero menos aventajado. Os podéis imaginar mi cara de "ups" cuando exponían todas las obras magistrales, y sus no tanto, en los pasillos para deleite y orgullo de nosotros sus progenitores. A pesar de que me encanta el arte y manchar algunos lienzos nunca incentivé que mis hijos cogieran una pintura. Dos años después hace unos días, fue Dani quien por primera vez me pidió dibujar y me dejó atónita con un mural de impensables dragones en un entorno inimaginable. Su pasión brotó "tarde" pero desbordante.

A día de hoy y con cinco años de edad nos encontramos en una fulgurante batalla con un maléfico cuadernillo de odiosas sílabas para leer que cada viernes sin tregua aparece en la mochila del cole. Al menos, éste es el sentir que percibo de mi peque. Realmente puedo entender esa aversión a esos tontos aburridos símbolo monocromáticos carentes de sentido, conviviendo con una terrible adicción a que yo le lea cuento tras cuento. Las pedagogías que aprecio están en contra de la introducción de la lectura hasta pasados los seis años, y afirman, para retumbar de mi alma, que si se fuerza su aprendizaje cuando el cerebro no está preparado se pueden crear bloqueos cerebrales. ¿Quien quiere caminos cortados entre las conexiones neuronales de sus pequeños? Pero por otro lado para mi total desasosiego, encuentro también muy negativo la frustración de sentirse muy rezagado en un grupo.

Estoy hundida entre dos mares que me arrastran hacia el fondo. Así que me gustaría preguntaros, ¿leer sí aunque sea a la fuerza? 

Bueno ahora más en serio, ya sabéis por mi postura siempre conciliadora y mi opinión de que en el medio está la virtud, que no cesaré hasta encontrar la llave de la motivación y no me doblegaré a la imposición sin ton ni son.


Esta mañana Dani me ha pedido dibujar  y sólo se me ha ocurrido esbozar este mural incompleto con los nombres de algunos de sus MUY queridos animales para que los ubique en su entorno, además de algunos recuadros para que él mismo rellene. Encontraremos la motivación sí o sí.


La experiencia ha sido MAS que positiva. Han pasado gran parte de la tarde logrando descifrar esos perversos códigos de las letras. Lo mejor ha sido al acostarse cuando Dani me ha dicho: "Mamá, ¿podemos hacer un mural pero sin nombres? Es que así los animales no son libres para ir al río, al bosque..."

Así que mañana probablemente haremos un mural y unas tarjetitas perseguidoras de animales "libres".

jueves, 1 de noviembre de 2012

SEMANA 53. Taller de historias de miedo.


Ayer en la noche más terrorífica del año, David Pumpkin, su gemelo, Daniel Bat, su primo el serio y unos amigos se juntaron para narrar las historias de miedo más pavorosas que han existido.


Este año como teníamos muchos frentes abiertos, los disfraces han sido muy sencillos, mascaras de Imaginarium y esas fantásticas camisetas con las que a veces nos sorprende Primark. La de David brilla en la oscura noche de Halloween y la de Dani tiene capa para salir volando si alguna misión lo merece.

Hace ya una semana, cada peque recibió cuatro imágenes terroríficas e inventó un cuento. Ayer cada historia cobró vida en el espeluznante salón de mi casa.
¡Feliz Halloween!

(Usamos las cartas Mistiboo de Djeco.)

Os invito a que hagáis talleres de historias inventadas. Dependiendo de la edad podrán escribirlo ellos mismos, dictarselo a los papis... Tras la exposición se comentará cada historia entre todos. El hecho de inventar un cuento para luego compartirlo hace que los niños se sientan protagonistas y más motivados.

sábado, 17 de marzo de 2012

Segundo brote de alergia a las letras en seis meses.


Ya sé que va a parecer inverosímil pero a Dani le ha dado el segundo brote de alergia a las letras en medio año. Cuando esto ocurre de vacaciones, lo solucionas de cualquier manera. Claro, que cuando esto ocurre en medio de la clase y es la profe la que te informa, hay que ponerle remedio definitivo o puede que empiece a contagiarse entre los compañeros. Estoy convencida de que la causa ha sido la excesiva higiene que hemos mantenido en casa hacia las mismas y es hora de que aumentemos el contacto para inmunizarnos.


Empezamos el tratamiento con un bingo casero de letras. Imprimimos la primera imagen de abecedario que nos brinda el google. La celeridad es fundamental en estos procesos. Como veis la naturaleza humana es sabia y el alérgico enseguida desaparece para ponerse a jugar con animales, mientras el peque David se va inmunizando tranquilamente.


El flamingo Domingo intenta convencer a Dani de lo divertido que puede ser concluir el bingo de letras y acaba con las patas esposadas y respirando de un globo para sobrellevar su incipiente ataque de ansiedad.


Por fin encontramos una misión interesante en la que las letras siguen siendo una "carga pesada" que transportar a la ciudad de su misma letra.


Como Domingo no mejora, y tememos que se pueda extenderse entre los peques, decidimos salir al monte a escribir las letras con harina en algo parecido a una manga pastelera (es una bolsa con un agujero). La harina no fluye con la alegría que nos hubiera gustado.


Así que Dani y David deciden escribirlas en el aire a modo de botafumeiro.


Recobramos la iconografía previa a la escritura,


cuando aparecen unas afanadas hormigas portando semillas de romero al hormiguero.


Los chicos deciden construir un "Aspen" para que las hormigas sientan la pasión de la velocidad en la nieve con sus propias antenas. Como la generosidad de mis peques no acaba ahí deciden ayudarles a llevar las semillas a la puerta del hormiguero y ponerles un techado en el mismo para que no les moleste el sol. Las semillas se precipitan sobre ellas como en la película "Lluvia de albóndigas". Las que sobrevivieron tendrán comida hasta el próximo cambio de estación.


lunes, 12 de marzo de 2012

De Venecia... Extracto de mi diario íntimo.



Este relato forma parte de mi diario personal "Sueño secreto de princesa". Lo escribí cuando aún no habían nacido mis peques, Daniel y David, recién había sufrido mi segundo aborto. Es un fragmento del relato con el que participo en el concurso literario del cole de Dani. Si habéis visitado Venecia recuperaréis bonitas sensaciones y si planeáis ir seguro que os atraerá más la idea.


 DE VENECIA…

Mi vida ha vuelto a ser mi alegre vida, o quizá más. Exprimo cada momento hasta sacarle el mejor de sus jugos. Durante estos dos meses de reposo exigidos a mi útero, he olvidado que un día quise ser madre o incluso que acaricié ese sueño. Mi cerebro me invita a hacer cosas divertidas a cada momento y a no parar de sonreír. Cuando alguien se acerca cabizbajo a decirme que lo siente, tardo al menos un segundo en deducir su propósito…

Mi príncipe concluyó su curso de comandante con destacados méritos y como celebración organicé una escapada de varios días a la romántica isla de Venecia. Venecia se presentó como una bella dama enfangada hasta los tobillos. Sus tiros largos arrugados y empapados en los bajos, mantenían su esplendor y opulencia por encima de la rodilla. Venecia se mantenía perfectamente peinada y hermosamente maquillada sobre una tez madura que agravaba su belleza acumulada con la experiencia. Sonreía ajena a su futuro, tratando de disfrutar la magia del presente. Tras de ella se oían murmullos: -Venecia se hunde, mira ya ha perdido sus botines de seda con plataforma-. Pero la dama se hallaba más estirada y orgullosa que nunca, disfrutando el acariciar de las olas sobre su empeine desnudo mientras sus dedos descalzados se escondían entre los inconsistentes lodos. Miraba de reojo al Lido sabiéndolo su protector, pero Venecia nunca osó a bajar su barbilla para reclamar ayuda. Una dama elegante moriría inmóvil antes de despeinarse para demandar asistencia. Hubo alguna oscura noche que ante la ausencia de ojos espía, Venecia se despojó de algunos de sus trajes para alzarse de nuevo sobre los mismos. Esos pesados vestidos le dieron unos momentos de ilusión pero fueron poco a poco engullidos por los lodos de igual manera. Mientras tanto todos sus amantes se volvían locos buscando una manera de salvar a su única y más bella dama. El peso del orgullo histórico de Venecia nunca le hubiera permitido doblegarse a abandonar su laguna, su hogar, su historia. Los cimientos de su base eran difícilmente reparables por lo que todos se afanaban en asustar a los mares que deseaban en exclusiva para sí todo el esplendor de la dama. El mar pensaba que ya la había compartido demasiado tiempo, y éste era su momento. ¿Qué puede luchar contra la fiereza del mar? Quizá solo un amor sincero.

El primer día, recorrimos la ciudad con perfil de pez, a pie. Pretendimos convertirla en villa de tierra seca, pero los canales nos perseguían para concluir siempre cercándonos el camino. El gran canal escindía la ciudad en dos partes grabadas por pequeñas ramificaciones del mismo. Las iglesias aparecían en cada rincón como súplica al cesar de la peste negra que en su día enlutó la alegre villa. Es contradictorio que el resultado de una tragedia sea algo tan hermoso. Seguimos recorriendo la ciudad mirando hacia arriba. El gran canal fue testigo de nuestras manos entrecruzadas. Nuestras palmas abrazadas fueron testigo del camino de huida de Casanova. Y la ruta de fuga del espía fue refrendaria de la historia de la ciudad más romántica jamás conocida. Almorzamos con el susurro de las afiladas góndolas surcando el canal. Era extraño cómo aún se podía sentir la paz en una ajetreada ciudad inundada de bulliciosos turistas y vaporettos por doquier. Perseguir con la vista el suave remar del gondolero concentraba todos los sentidos en el acto y eliminaba el resto de percepciones de la escena. Venecia abrió sus canales a nuestros ojos y nos permitió disfrutar del arte y el gusto en cada museo a la sombra de las iglesias. Caminamos junto al mercado de Rialto inundado de frutas y verduras llegadas del mar. Paseamos por la descomunal Plaza de San Marco con todos sus edificios insignes distrayendo sus mentes en las melodías de Vivaldi para olvidar la última anegación. Descalzamos nuestros pies en solidaridad frente al puente de los suspiros. Admiramos el arte único de cada mascara que viste la ciudad en carnaval, para acabar reposando en un bañera rebosante de espuma en un exclusivo hotel en la segura  Mestre. Los exquisitos platos locales colmaron nuestras reparadoras cenas junto al embarcadero del hotel. Los espumosos italianos hicieron surgir inocentes sonrisillas en nuestras ya de por si alegres teces. Que bendición el aceite de oro de Italia, su exquisita pasta y los pescados del Adriático.
Un día sin conocer el destino, el azar nos llevó a coger un vaporetto vacío. El agradable paisaje, las gratas brisas y el encantador acunar nos hizo alcanzar sin darnos cuenta la glamurosa isla de Lido. Alquilamos unas bicicletas para emular a las estrellas en el festival de cine. Pedaleamos junto a una interminable playa henchida de casetas estampadas en rayas marineras que te trasladaban medio siglo atrás en un lugar de vacaciones exclusivo. Recordé el olor a San Sebastián mientras conquistábamos la alargada isla. Según imprimíamos metros a nuestras cubiertas, la sencillez y la paz se hacían con el entorno. Me empecé a sentir en la auténtica Italia del interior con todos sus aromas.
El elegante mar arrugado a nuestra izquierda le cedió el paso a la plácida y sencilla laguna a nuestra derecha. La misma nos invitaba a avanzar a su lado hasta que dimos con el final del arrecife. Un trasbordador abría sus puertas en el mismo momento que oteábamos el beso de la laguna y el mar. Sin parar de pedalear un momento, nos vimos rodeados de un par de vehículos sobre la nave que cruzaba una de las entradas del mar a la laguna. Era un paso salvador que la alimentaba pero que también amenazaba la existencia de Venecia. A veces lo que te da la vida, también te la puede quitar. Descendimos en la siguiente isla. Pellestrina era un frágil rompiente alargando que hacía una década fue engullido por la fiereza del mar, ansioso por conquistar la laguna. Mientras pedaleábamos podíamos divisar el contraste de las aguas a ambos lados. La paz era total en aquel precioso estático lugar. Todas las edificaciones daban la espalda al malvado Adriático y quedaban encaradas a la amable e indefensa laguna. Acabamos almorzando en un precioso balcón sobre el lago donde los pescados debían de venir directos del cielo.

El contraste entre la belleza del arte de la piedra esculpida en los palacios de Venecia y el arte de las piedras acumuladas para ayudar a conservar este atolón natural, fue el triunfo de nuestra inolvidable visita a la más bonita ciudad de la tierra sin lugar a dudas, una ciudad para llevar en el corazón; una ciudad con un sueño de futuro incierto.

jueves, 23 de febrero de 2012

SEMANA 22. Auca Dragón peleón.




Os lo traduzco para los que no entiendan el lenguaje jeroglífico de los niños de cuatro años.

Erase una vez, un dragón
con cara de muy peleón.
A un señor intentó quemar
mientras trataba de escapar.
Un bombero el fuego apagó
cuando mucha agua le lanzó.
Bebe, bebe bonito dragón
y amigos tendrás mogollón.

Dani ha participado en el concurso literario de su cole para San Jorge con este Auca.
Un auca es una hoja divida en viñetas que representa una historia acompañada de versos octosilábos y pareados. ¿Os animáis?

Le propuse que en vez de hacer dibujos, quizá podría hacer los personajes con figuritas de arcilla y él decidió que los haría con legos. Ya tenía inventada la historia, un dragón que se transformaba en dragones muy raros cuando en medio de la representación apareció un camión de bomberos y la historia se convirtió en lo que se convirtió. Ya sabéis como son los guionistas, siempre improvisando. Lo de medir los pareados fue lo más laborioso. Yo inventaba el primer verso, Dani lo rehacía, luego elegía una palabra que rimaba, despues hacía la frase y al medirla juntos yo le ayudaba metiendo una palabra pequeña en medio o así.

Espero que os guste el Dragón peleón de Dani. En breve os mostraré la narración con la que participo yo.


jueves, 26 de enero de 2012

SEMANA 18. Construimos las letras.


Hoy hemos construido las letras de una manera muy divertida. Sólo tenéis que imprimir la plantilla que desde el blog Tired, need sleep comparten. Nosotros lo hemos pasado muy bien. Imprimí las plantillas de las letras en distintos colores. La plantillas de las piececitas para pegar las corté con la guillotina o a mano según si eran palitos o curvas. Las curvas, para las que utilicé tijeras, las iba cortando con cuatro folios a la vez para ir más rápido.


Dani afanándose para pegar los palitos.


David me sorprendió seleccionando el tamaño adecuado sin necesidad de tanteo.


Con todas las letras pegadas las separamos individualmente y jugamos a ordenarlas, a buscar una concreta, a decir palabras... Si tienes el material preparado, en 30 minutos haces esta actividad. Me ha gustado mucho y eso que yo también soy un poco perezosa para las letras.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Letras más humanas.

Seguimos con nuestros intentos de acercamiento divertido a las letras, esos extraños jeroglíficos humanos que hace que nos distanciemos levemente de los otros animales. Os dejo otro recurso para seguir entrando en contacto con el inglés TinyGrads.

domingo, 16 de octubre de 2011

Letras divertidas. Curando nuestra alergia a la A y la B.


Hay niños que tienen intolerancia a la lactosa, alergias a los ácaros o a los frutos secos... Mi hijo Daniel tenía intolerancia a las vocales y alergia a las consonantes. En cuanto aparecía una letra en su vida, se ponía nervioso, tornaba rojo, empezaba a gritar y salía corriendo en su bici. En la reunión de principio de curso en el cole, nos explicaron que el grueso del curso rondaba entorno al abecedario. ¡Horror! No sabía si traer un certificado médico para eximirle de tal cruel tortura o que hacer...

De cualquier manera hoy hemos empezado un tratamiento de "letras divertidas" y de momento está funcionado porque la bici aún reposa tranquila en su garaje.

Empezamos con la letra "A". Tomamos una cartulina "A"zul y escribí a lapicero la "a" mayúscula y la minúscula. Luego Dani las repasó con rotulador.

El siguiente paso es nombrar palabras o amigos que empiecen por esa letra además de ver si está contenida en nuestros nombres.



Por la casa buscamos cosas que pudiéramos pegar sobre la letra y que empezasen por "A": Algodón, alubias, arroz y algas. Así lo hizo Dani.


Dani me suplicó hacer otra letra, así que no hubo más remedio que seguir con la "B".

(Parada técnica para hacerse la manicura)

Bastones de pan, bobina, botones, brocheta, bolsa blanca sobre cartulina color burdeos...


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