miércoles, 21 de septiembre de 2011

Los peluches pensadores.


Érase una vez, en una cueva muy muy lejana, vivían cinco peluches que tenían muchas y muy buenas ideas. Se hacían llamar los peluches pensadores y eran verdaderos genios.


El peluche “sabio”, que era blanco, era el mayor de todos y acumulaba mucha experiencia y mucha información de todo lo que había ocurrido.

El peluche “apasionado”, que era rojo, actuaba como le pedía el corazón. No justificaba las cosas y siempre hacía lo que le decía su intuición y sus sentimientos.

El peluche” gruñón”, que era negro, sólo encontraba problemas y defectos a las cosas.

El peluche “optimista”, que era amarillo, trataba de buscar el lado bueno a todo y sólo veía cosas positivas. Era como la luz del sol, llenándoles a todos de energía.

El peluche “inventor”, que era verde, estaba siempre pensando ideas nuevas, raras y poco comunes que siempre acababan sorprendiendo a los otros peluches.

Un buen día la comida de peluches empezó a escasear por la zona, así que los cinco genios se reunieron para ver cómo podían solucionar el problema.

El peluche sabio como era el más mayor empezó la reunión diciendo que quizá lo mejor sería ir a vivir al sur donde había más comida.
El peluche gruñón le contestó que el sur estaba muy lejos para trasladarse y que hacía demasiado calor para vivir los peluches, prefería quedarse en la  cueva y si nunca habían tenido problemas, este año tampoco los tendrían.
El peluche optimista dijo que seguro podían acumular suficiente comida para todo el invierno.
El peluche inventor dijo que podrían construir una máquina detectora de alimentos y quedarse allí.
El peluche apasionado pensó que su buena suerte le llevaría a encontrar comida en cualquier rincón.

Los cinco peluches eran muy testarudos y no quisieron escuchar a sus amigos creyendo que cada uno tenía la razón, así que siguieron sus ideas individualmente.

El invierno fue más largo que nunca. Al acabar el mismo, el peluche sabio regresó acalorado y exhausto por todo el sol que tuvo que soportar en el sur. El peluche gruñón pasó mucha hambre dentro de la cueva. El peluche optimista no imaginó lo largo que iba a ser el invierno y no acumuló suficiente comida por lo que pasó también mucha hambre. Al peluche inventor se le rompió la máquina detectora de alimentos a mitad del invierno y también lo pasó mal. El peluche apasionado tuvo mucha suerte al principio del invierno y encontró bastante comida, pero las cosas cambiaron al final cuando escaseaba y sus bracitos estaban morados de salir a buscar comida a la nieve.

Cuando acabó el invierno conocieron al peluche “cielito“ azul que paseaba por delante de la cueva. “Cielito” estaba lleno de estrellas y tenía una visión global de todas las cosas desde allá arriba. Era capaz de plantear los problemas, pensar en todas las ideas de sus amigos y sacar lo mejor de cada una. 

Se acercó a ellos y les preguntó por qué tenían tan mala cara. Cuando le contaron lo ocurrido, el peluche “cielito” les explicó que todas sus ideas juntas eran muy buenas pero que no habían sabido sacar lo mejor de cada una. 


"Quizá si hubieseis acumulado comida al principio buscando con la suerte de apasionado y con la máquina detectora de alimentos, luego os podríais haber ido al sur un mes cuando el tiempo empezaba a ser terrible para volver antes de acabar el invierno. Entonces cuando la escasez era total podríais haber comido los alimentos acumulados en la cueva."

Los peluches se dieron cuenta que todas sus ideas eran válidas y que juntos con la ayuda del osito “cielito” podían solucionar cualquier problema de la mejor manera. Todos absolutamente todos eran importantes. "Sabio" le proporcionaba datos reales a "Apasionado". "Gruñón", le hacía ver a "Optimista" que no todo era de color de rosa y "Cielito" hacía que "inventor" no se perdieran en sus ideas locas.


Todas las personas tenemos seis peluches que nos dan ideas. Algunas personas de modo habitual u ocasional solo dejan hablar a alguno o algunos de ellos. A veces es de gran ayuda tratar de escuchar a otros peluches para dar con la solución óptima a los problemas. Para que los niños pequeños conozcan estas distintas vertientes, iremos haciendo actividades con los peluches individualmente. Cuando los niños estén familiarizados y sean algo más mayores, pueden intervenir varios peluches a la vez pero paulatinamente.

Nota: Este cuento inventado y los juegos que describiré en adelante no son clases del método 6 sombreos para pensar. Son solo actividades caseras que practico con mis pequeños. Sí alguien está interesado en la docencia del método concreto, tiene que contactar con los expertos acreditados por "deBono Thinking Sistems" o su representante en España DP&associates.


Feliz San Mateo a mis compatriotas.

5 comentarios:

  1. Me ha encantado!
    Es bonito e imaginativo!

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  2. Preciosa historia, sin duda un proyecto que promete mucho!!!!!!!!!!

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  3. Me encaaanta!! Qué suerte tener esa imaginación y saber acercarse de una manera tan sencilla a los niños! ;) Me apunto la idea! Gracias :)

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