Acabamos de regresar de pasar la Navidad en París y realmente ha sido mágico. Nunca soñamos con patinar sobre hielo con la torre Eiffel de fondo...
Un gran viaje es aquel que empieza con superpapi y nuestro amigo Juan llevándonos a Paris.
Paseamos por la orilla del Sena.
Damos vueltas en el carrousel de Paris.
Nos deslizamos sobre la nieve y lanzamos bolas frente a Trocadero.
Nos imaginamos que podemos subir a una cumbre nevada.
Nos movemos por el metro como auténticos parisinos.
Disfrutamos de los Belenes.
Admiramos la impresionante catedral de Notre Damme.
Asistimos a su emocionante misa en el día de Navidad.
Descansamos dando vueltas a su sombra.
Contamos todos los candados de los enamorados... o mejor no.
Paseamos por los campos Elíseos.
Nos deleitamos con rincones mágicos.
Mientras empieza a caer la tarde con el despertar de las preciosas luces.
Que tapizan toda la ciudad.
Llega la noche y el frío, iluminado por la noria, la torre Eiffel y el árbol de Navidad.
Ha sido una Navidad MUY especial.





























